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Refuerzan protocolos contra el caracol africano en Antioquia

Una nueva ola de reportes de avistamientos de caracoles africanos en diferentes regiones del departamento activó el protocolo de los entes ambientales frente al tratamiento de este molusco. La Mesa Interinstitucional para el Tratamiento del Caracol Africano (Mitca) difundió unos lineamientos para que las personas sepan cómo enfrentar la plaga (ver Informe).

Conocida con el nombre científico Achatina fulica, esta es una especie de carácter invasor: no es originaria de la región, pero por las condiciones ambientales favorables y la alta disponibilidad de alimento se ha establecido y reproducido con rapidez.

Según lo estableció Corantioquia, en más de una veintena de municipios de su jurisdicción se ha reportado la presencia del caracol, que si bien no representa un peligro alarmante para la salud de las personas, afecta cultivos y puede transmitir virus.

Llegada y proliferación
De acuerdo con César Tulio Valencia, zootecnista de Corantioquia, el primer reporte que tuvo esa entidad de la presencia de esta especie en su jurisdicción se dio en 2012, en Santa Fe de Antioquia. Además, el especialista precisó que el caracol ingresó al país proveniente de África Oriental.

“El caracol viene de Mozambique, y entró a nuestro continente en los contenedores de barcos que llegaban a Brasil. A Colombia ingresó por el Amazonas y Venezuela”.

Respecto a su ingreso al departamento y al área metropolitana reseñó dos posibilidades: que se haya colado en transportes de alimentos, o que personas lo hayan traído voluntariamente.

De lo que no tiene duda Valencia es de que el caracol africano llegó para quedarse, pues sus índices de reproducción son altos y su presencia en el territorio es tan generalizada que se trabaja para reducir su impacto.

“Este caracol no tiene enemigos naturales en nuestro entorno, y el clima favorece su reproducción a gran escala: un solo espécimen puede poner al año más de 1.200 huevos, de los que el 90 % son fértiles y nacen”, concluyó Valencia.

Ambiente, principal afectado
Según el médico veterinario de Cornare Jairo Henao, los caracoles africanos echan a perder cultivos y afectan especies que sí son originarias del territorio.

“Por su carácter invasor están desplazando las especies nativas y provocando modificaciones en los ecosistemas. También afectan los cultivos, con lo que se genera un problema económico, ya que la producción invadida por el caracol pierde todo valor comercial”, explicó Henao.

El médico resaltó que el mayor peligro para las personas es el contagio de enfermedades: “Son animales que se mueven por basureros, en donde se relacionan con roedores, por lo que se vuelven agentes transmisores de enfermedades producidas por bacterias, hongos y parásitos”, dijo. Sin embargo, Valencia indicó que en Corantioquia no han conocido casos de enfermedades transmitidas por el caracol africano, entre las que él destaca la meningitis.

Por su parte, el secretario de Agricultura y Desarrollo Rural de Antioquia, Alexander Osorio, hizo énfasis en que no debe confundirse a las especies originarias con el caracol africano. Actualmente se está haciendo un censo para identificar en qué municipios hace presencia el molusco.

Fuente: El Colombiano