Antioquia

OPINIÓN | Los nuevos andenes de Segovia, por Medardo Antonio Tejada Monsalve

Yo he caminado estas calles y aceras muchas veces, desde cuando era un niño y La Banca era una calle embalastrada y polvorienta y las lomas de las calles Bolívar, La Cucaracha, Caratal, Los Pomos, por citar estas cuatro, eran empedradas.

Sé que muchos recordamos esa Segovia de antaño que a mediados de los años 70 del siglo pasado empezó a cambiar drásticamente. De 1980 a 1995 se conformaron barrios como Galán, Liborio Bataller, Santa Marta, 20 de Julio, Camacol, 13 de Mayo, 7 de Agosto, etc., y la movilidad empezó a apretujarse en el área urbana, más en las calles del centro con las ventas callejeras y el creciente número de motocicletas, vehículos y peatones circulando por ellas.

Aunque se han realizado acciones al respecto estas no han resuelto la compleja situación de movilidad de Segovia, donde la accidentalidad creció al amparo de la imprudencia, la indisciplina social y las vías y aceras angostas, ocupadas o en mal estado, que reclamaban a gritos andenes como los que se hicieron en la alcaldía anterior, identificados por la gente como uno de los grandes aciertos de Gustavo Tobón. Son casi 2 kilómetros de nuevos andenes con sendero táctil, cómodos y seguros para el peatón, que generan un cambio palpable en el tejido social segoviano, al mejorar la calidad de vida de la población.

La conectividad entre las prácticas sociales es innegable, por lo que los nuevos andenes impactan positivamente la convivencia y la economía a través del comercio, el transporte, la amabilidad y la eficiencia para el desplazamiento del peatón, que tranquila e ininterrumpidamente puede caminar por el andén desde el inicio de la calle La Banca hasta la calle Junín.

Esperamos que se continúe con estos andenes, en sectores y calles que bien lo necesitan.

Por Medardo Antonio Tejada Monsalve