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Inescrupulosos estarían pidiendo dinero en las redes sociales para el entierro del niño Maximiliano Tabares

Los tíos del menor aseguraron que la Gobernación de Antioquia está adelantando todos los trámites del sepelio del menor, quien habría asesinado por su madre en medio de un ritual satánico.

Como si no fuera suficiente la tragedia que rodea el crimen del pequeño Maximiliano Tabares, quien habría sido asesinado por su propia madre y padrastro en un ritual satánico, este fin de semana se conoció que personas sin ningún tipo de escrúpulos estaría adelantando una falsa campaña por medio de las redes sociales con el fin de recolectar dinero para el sepelio del menor de edad.

La campaña de recolección la estarían adelantando comerciantes de los municipios de Segovia y Remedios, en el nordeste del departamento antioqueño. “Rechazamos el acto inescrupuloso dónde están pidiendo dinero para el sepelio del menor, esto es FALSO ya que la Gobernación de Antioquia asumirá los costos … No caigan en estos actos”, señala el comunicado.

Los familiares del menor aseguraron que de querer algún tipo de ayuda la buscaría por medio de entidades o fundaciones y no por redes sociales.

El próximo martes 1 de noviembre, según informó la Gobernación, se llevará a cabo el sepelio del menor de edad cuyo cuerpo sin vida fue encontrado e identificado el pasado miércoles. La ceremonia se realizará en el corregimiento de La Cruzada. En la misma se honrará la memoria del pequeño y se pedirá ponerle punto final a la violencia contra los niños en el país.

El gobernador de Antioquia, Aníbal Gaviria, envió un mensaje a la comunidad: “Esperemos que la gente de Remedios y Segovia se haga presente en el homenaje de rechazo a la violencia contra los niños. Allí también le brindaremos nuestra solidaridad a la comunidad”.

El mandatario departamental espera que la Fiscalía General adelante con sus investigaciones, con el fin de establecer los hechos que rodearon la muerte del menor “y se haga justicia”.

El vil asesinato de Maximiliano
Al niño Maximiliano Tabares Caro, de apenas 6 años, lo mataron en Antioquia para sacarle un supuesto espíritu maligno que lo poseía. Y aunque la razón parece inverosímil, forma parte del crudo testimonio, que tiene en su poder la Fiscalía, de uno de los testigos del horroroso crimen.

Quienes presuntamente lo atacaron de manera salvaje fueron sus propios familiares: padrastro, mamá, abuela. También, algunos miembros de un grupo religioso llamado Los Carneros, quienes habrían sacrificado a Maximiliano porque el supuesto espíritu que lo poseía les bloqueaba la posibilidad de comunicarse con seres del más allá que les revelarían la existencia de imaginarias guacas de oro.

En el material probatorio recopilado por las autoridades, se lee que Los Carneros acudirían a una serie de ritos para recibir mensajes de dioses que los llevaran a ubicar el sitio exacto donde estarían ocultos elementos valiosos que podrían comercializar.

La presencia del niño les estaría estorbando para continuar con el imaginario negocio. Por estos hechos, hay seis personas detenidas, entre ellas la abuela del menor.

La pérdida
Las primeras alarmas sonaron en la mañana del 21 de septiembre cuando la mamá de Maximiliano, Sandra Patricia Caro Pérez, reportó la ausencia del niño en su casa. Ella le explicó a la Policía que se perdió cuando lo envió a una tienda para hacerle un mandado.

A las siete de la mañana de ese día, el menor habría caminado por las calles del corregimiento de La Cruzada de Remedios, Antioquia, sin dejar rastro de las huellas. Sin embargo, nunca llegó al supermercado ni los vecinos lo vieron en la vía.

De inmediato arrancó una búsqueda, que se extendió por el departamento, y las autoridades ofrecieron una recompensa de 60 millones de pesos por información que ayudara a encontrarlo. Hasta los grupos armados ilegales de la región se sumaron a la tarea

Pero los datos que entregó la mujer no cuadraban en el expediente y eran motivo de sospecha por parte de los habitantes del pueblo. La muestra en la desconfianza de su relato se puso en evidencia cuando la comunidad de La Cruzada trató de lincharla en su casa.

Ella tuvo que ser evacuada por la Policía en razón de que las condiciones de seguridad no estaban dadas en el sector. La mujer recibió amenazas, pues temían que la responsabilidad de la desaparición de su hijo la cargaría en la espalda en completo silencio.

El rumbo de la investigación no estaba definido. Unos días había esperanzas y a las horas los invadía la desilusión; así lo definió el tío paterno de la víctima, Elkin Tabares. Removieron montañas y escudriñaron debajo de las camas donde había señales de vida.

“Cuando me enteré, pensé que estaba escondido para no tener un castigo de Sandra. Confié en que se había ido para la casa de mi mamá, pero no. Él vivió en la casa de nosotros la mayor parte de su vida desde que mi hermano murió”, dijo el familiar.

Precisamente, a principios de 2022 la madre de la víctima les pidió la custodia a los allegados paternos porque ella quería continuar con la crianza de su hijo. La discusión no pasó a los estrados judiciales, dado que le reconocieron los derechos que tenía.

Pero la acompañaron en la búsqueda. Todos los parientes pasaron horas enteras en las veredas de Remedios y Segovia, municipio vecino al sitio donde se reportó la pérdida, para seguir las pistas que desempolvaron las unidades de inteligencia que asumieron el caso.

La ausente en esas tareas fue Sandra Patricia Caro Pérez. Ese fue uno de los primeros indicios que dio cuenta de que las cosas no estaban bien. “No tenía actitud de preocupación, no salía con nosotros a buscarlo”, comentó uno de los rescatistas.