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Escasez de agua impide agilizar recuperación de Jericó

Consultado el alcalde de Jericó, Jorge Andrés Pérez, sobre la cantidad de material caído en los 18 sectores afectados el lunes por las lluvias y el que se ha evacuado en volquetas, con cargadores, palas y escobas; no tuvo respuesta.

El mandatario hizo un ademán para indicar que ni idea, pero sí habló para resaltar la unión del pueblo para superar el caos: “acá estuvieron todas las entidades de socorro y gestión de riesgo y emergencias, la comunidad y muchas empresas de la zona apoyando las labores y por eso el resultado es tan positivo”, expresó el mandatario.

Escasez de agua
Pero mientras el barro se iba yendo de las calles, aún permanecía al interior de las casas y en las fachadas: en el pueblo de los mil colores y los balcones que enamoran al sol, que los hace resplandecer, la escasez de agua impide que los frentes de las viviendas se laven, pues sería desperdiciar un recurso que se necesita para labores más urgentes.

Así lo advirtió el gerente de las EPJ (Empresas Públicas de Jericó), Alejandro Lopera Uribe, quien lanzó una advertencia: “no pueden lavar carros ni fachadas. Al municipio lo surten dos tanques: uno que está operando y que surte la zona norte, y el otro que surte la zona sur, afectada por la emergencia. Este último está cerrado y se estudia su reubicación porque, posiblemente, allí no podrá continuar por estar en la zona de riesgo”, indicó.

El que opera, sin embargo, lo hace al 25 % de su capacidad, pues lo abastecen cuatro fuentes, tres de las cuales están contaminadas de barro. Por esta razón, el servicio se presta por horas: se conecta a las 4:00 a.m., se quita a las 9:00 a.m., se reconecta a las 11:00 a.m., se suspende a la 1:00 p.m., se reinstala a las 5:00 p.m. y de nuevo se suspende a las 8:00 p.m. hasta el otro día a las 4:00 a.m. EPJ y varias empresas de la zona llevan carrotanques para repartir el líquido, pero es insuficiente.

Esta especie de pico y placa para el servicio lo padecerán los jericoanos por tiempo indefinido, pues no está clara la solución. Además de los hogares, un sector afectado es el de restaurantes y cafeterías.

“El lunes logré atender el 15 % de la clientela porque tenía agua almacenada, pero ya no hay manera, la que se recoge en los carrotanques es muy poca”, aseguró Aldemar Cardona, administrador del restaurante Bendito Café, ubicado en el parque central, donde hay cerca de 40 negocios similares, muchos sin poder abrir. El servicio de gas ya fue restablecido en el 95 % del municipio.

Mientras el drama asedia a los dueños de las siete viviendas afectadas y una más arrasada, a las 217 personas alojadas en los albergues y a las 2.656 familias afectadas de diversa manera, el alcalde anunció la calamidad pública (ver ¿Qué sigue?), una figura que les permite a las administraciones afectadas por tragedias disponer de recursos rápidos y agilizar procesos de contratación para ayudar a los damnificados. Una decisión que abre esperanzas en medio del caos y la desesperación que vive el municipio.

Fuente: El Colombiano