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En lo que va de año se han registrado 40 homicidios en Segovia, siete más que en 2020, según la Policía

Un clima de inestabilidad urbana, por la disputa de dos facciones narcotraficantes, y una atmósfera de tensión rural por la presencia de la guerrilla, son los fenómenos que no dejan dormir tranquilos a miles de habitantes en el municipio antioqueño de Segovia.

La situación de orden público en esta localidad del Nordeste volvió a la lupa de la opinión pública luego de las denuncias del alcalde Didier Osorio, quien precisó ante los medios de comunicación que en la estación del pueblo hay policías corruptos.

El mandatario no dijo quiénes, pero indicó que por lo menos dos uniformados tendrían nexos con grupos delincuenciales, y que esta situación ya la había puesto en conocimiento de las autoridades. Los servidores, comentó, estarían filtrando información sobre operativos a los criminales y recibirían sobornos por incumplir sus funciones.

Dos líderes sociales, que solicitaron la reserva de su identidad, le contaron a EL COLOMBIANO que algunos funcionarios “se hacían los de la vista gorda” frente a las acciones del Clan del Golfo, en particular las ligadas a la continua extorsión al gremio minero y al tráfico de drogas.

No obstante, fuentes de la Fiscalía le dijeron al medio de comunicación que no hay denuncias formales instauradas.

El comandante de la Policía Antioquia, coronel Daniel Mazo, delegó un equipo especial para corroborar esta queja y ver si hay mérito para aplicar sanciones. “Vamos a fortalecer el servicio de Policía en el municipio, a hacer los controles necesarios para garantizarle tranquilidad a los habitantes. Tenemos una política de transparencia, y quien desvíe su camino responderá penal y disciplinariamente”, declaró el oficial.

Los presuntos actos de corrupción ocurren en medio de la presión de los grupos de crimen organizado, que tratan de cooptar a las autoridades para proteger sus negocios ilícitos, por eso consultamos analistas judiciales y de Inteligencia para entender este contexto en la actualidad.

Grupos armados

A lo largo de su historia, Segovia ha padecido múltiples violencias a manos de distintos actores: la guerrilla, los paramilitares y los narcotraficantes, pero el momento actual se define por un episodio de 2018. En ese entonces se produjo una división en el frente Jorge Iván Arboleda del Clan del Golfo, la estructura criminal dominante, y varios de sus integrantes conformaron una banda autodenominada Libertadores del Nordeste.

La disidencia empezó a disputarle al clan las plazas de vicio y la extorsión a mineros y comerciantes, lo que desató tiroteos y homicidios en Segovia y Remedios.

Entre los hechos más graves estuvo la masacre del 24 de agosto de 2019, en una finca de la vereda Manzanillo. Sicarios del Clan acribillaron por error a tres venezolanos y un adolescente colombiano de 14 años, porque los confundieron con sus enemigos.

Al amanecer del 25 de diciembre de ese año, hombres armados llegaron a una vivienda del sector Alto de los Patios, y dispararon contra las personas que celebraban la Navidad. Mataron a una niña de ocho años e hirieron a cuatro adultos.

El 20 de junio de 2021 tirotearon a una mujer y dos hombres en una taberna del casco urbano.

En casos más recientes, el pasado 7 de agosto una niña de cinco años quedó herida por una bala perdida en el sector Borbollón, cuando sicarios motorizados atentaron contra dos hombres, que también sobrevivieron con lesiones; y entre el 20 y el 21 del mismo mes mataron a tiros al cliente de una barbería en el barrio Galán, a un joven en la discoteca Safari, y a un amigo de este último en el barrio El Guamo.

La mayoría de los crímenes se relacionan con la citada disputa contra los Libertadores del Nordeste, y algunos a rencillas internas en el Clan.

A esta situación se suma la presencia de la banda “el Mesa”, oriunda del municipio de Bello, la cual está en proceso de expansión a otras subregiones de Antioquia. Hoy controlan varias plazas de vicio en Amalfi y Yolombó, y desde allí están tejiendo las redes hacia Segovia. Las indagaciones preliminares indican que en algunos sitios se hacen pasar por “los Caparros”, un grupo criminal del Bajo Cauca, para intimidar a la comunidad.

Y mientras eso sucede en lo urbano, en las áreas rurales la población está asustada por la injerencia de tres subgrupos del Eln: los frentes Héroes de Anorí y José Antonio Galán, y la columna móvil Tito Marín.

Por fortuna, este año no se han registrado enfrentamientos entre los “elenos” y el Clan del Golfo, dos archirrivales que están en conflicto en Urabá, Bajo Cauca y otros territorios del país.

“El municipio nunca ha podido tener una paz plena, sabemos que hay presencia de grupos armados y eso genera actos de violencia”, expresó el personero Jeyson Atehortúa.

En la estación policial de Segovia hay apenas 25 uniformados para custodiar una población cercana a las 40.000 personas. Si bien cuentan con apoyo del Ejército, las autoridades locales piden más acompañamiento. En lo corrido de 2021 se han registrado 40 homicidios, mientras que en el mismo periodo de 2020 iban 33, según la Policía.

Antecedentes

Aunque la denuncia del alcalde Osorio es reciente, hay hechos anteriores que ya pusieron en entredicho las actuaciones de algunos policías.

El más delicado fue el 5 de junio de 2019, cuando asesinaron al comandante de la estación, el teniente Andrés Osorio Alvarado. Con varios de sus subalternos participaba en un operativo contra el clan del Golfo, en la vía que comunica a Segovia con Remedios, y recibió un tiro en la cabeza.

Las autoridades reportaron inicialmente que hubo un enfrentamiento contra la organización delictiva, en el cual murió el oficial y fueron detenidos dos presuntos criminales, sospechosos de matarlo. Sin embargo, tiempo después la Fiscalía abrió una investigación contra los uniformados que lo acompañaban: un intendente, tres subintendentes y cinco patrulleros, bajo la hipótesis de que, siguiendo órdenes del clan, uno de ellos le habría disparado a su comandante. El expediente sigue activo, aunque no hay capturas.

Para ampliar las quejas por corrupción, intentamos comunicarnos con el mandatario, pero hasta el momento no ha sido posible.

El personero Atehortúa señaló que a su despacho no han llegado denuncias por corrupción contra la Policía, salvo algunas quejas por presuntos abusos de poder.

Fuente: El Colombiano