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El 21N, el mensaje y el reto del Gobierno

El 21 de noviembre dejó de ser una fecha cargada de expectativas, de miedo o de esperanza según cada sector, y se materializó en una multitud volcada a las calles en el país: 207.000 según el Puesto de mando Unificado en Bogotá (PMU), y más de un millón según cuatro voceros de la movilización consultados por la agencia AFP. Independientemente del número, de acuerdo a los analistas, las marchas dejaron un mensaje contundente: parte la sociedad quiere un cambio de rumbo.

Mientras el mandatario Iván Duque estuvo enfocado en coordinar la estrategia de seguridad desde el PMU, los expertos señalan que una vez resuelto el orden público su siguiente tarea es política: ¿Qué hacer ante un reclamo expresado mayoritariamente de forma pacífica?

Anoche, en alocución televisada, el presidente celebró que las manifestaciones se hayan llevado en tranquilidad, pero condenó los disturbios que se presentaron al final.

Fue enfático en que el Estado no permitirá saqueos ni atentados contra la propiedad privada, “(…) vamos a aplicarles todo el peso de la Ley”.

En un llamado a los colombianos, afirmó que a lo largo de la historia han surgido frustraciones que estamos atendiendo. “Los estamos escuchando”, dijo.

El diálogo es clave
Para Luis Trejos, analista político de la Universidad del Norte, “el gobierno debe decidir si sigue con la línea de su partido (el Centro Democrático), profundizando el malestar social y la ingobernabilidad política, o gestiona por medio del diálogo y el consenso las demandas ciudadanas”.

Uno de los detonantes del paro no llegó por una iniciativa del Ejecutivo sino de su bancada en el Congreso. Se trata de un proyecto de ley radicado por el Centro Democrático (el 212 de 2019), que plantea, entre otros puntos, la posibilidad de una cotización por horas y no por semanas para jóvenes entre 18 y 28 años, mujeres mayores de 57 años y hombres mayores de 62 años, lo que despertó la indignación de algunos sectores.

La movilización abarcó un espectro amplio de la opinión pública: trabajadores, movimientos estudiantiles, partidos de oposición e, incluso, a los alcaldes electos de las dos principales capitales del país: Daniel Quintero, en Medellín y Claudia López, en Bogotá.

Esta magnitud, de acuerdo con Pedro Piedrahita, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de Medellín, va más allá de la marcha. “Este es el inicio de manifestaciones que, de fondo, hacen parte de una crisis de representación generalizada en el mundo. Los políticos no están interpretando a los ciudadanos”.

Trejos coincide en que la ciudadanía colombiana puede hacer de la movilización un medio efectivo de interlocución con un gobierno que siente lejano.

De acuerdo con Sebastián Ruda, magíster en comunicación de la Universidad de Alcalá y consultor político, la forma en la que se gestó este paro no corresponde al enfrentamiento entre figuras políticas, sino a un reclamo que parte desde la base de la sociedad.

Esto, para el analista, explica por qué pese a la participación de políticos de oposición como Gustavo Petro, el foco estuvo en las palabras de los ciudadanos.

El reto, para Duque, no dista mucho del que él se planteó en su discurso de posesión el pasado 7 de agosto de 2018. Entonces, el presidente propuso “un gran pacto por Colombia”; el mismo que ayer le fue reclamado en las calles.

Fuente: El Colombiano