Aunque en Medellín se ha registrado un incremento en los casos de pacientes con el virus H1N1 desde la última semana de mayo, las autoridades de salud no sienten que haya una alerta por la enfermedad, pues en el momento no hay siquiera pacientes hospitalizados por portarla.
La epidemióloga de la Secretaría de Salud, Rita Almanza, señala que el virus, desde la alerta mundial lanzada en 2009 por la Organización Mundial de la Salud (OMS), nunca ha dejado de circular en el territorio nacional y Medellín no es la excepción.
“Este año se han detectado 53 casos a través del monitoreo de la enfermedad que se hace en Medellín. Mientras en enero y los meses siguientes se detectaban 2 o 3 casos por semana, desde la última semana de mayo han aumentado a 4 o 5 casos semanales”, indicó.
Sin embargo, advirtió que la cifra puede ser mayor, pues en la ciudad se hace una vigilancia centinela: es decir, entre los pacientes hospitalizados o que llegan por consulta externa al San Vicente Fundación se hacen exámenes aleatorios y es allí donde se descubren los casos. En todo 2018 se reportaron 88 pacientes.
Recordó que este virus no se detecta en consultas de personas aquejadas por enfermedades respiratorias y por eso las pruebas se hacen al azar.
Se tiene el control
Sin embargo, Almanza recalca que los 53 casos del año han sido controlados por las autoridades a través de la red de servicios médicos.
“Hay que tener en cuenta que 9 de cada 10 pacientes son atendidos de manera ambulatoria, no requieren hospitalización y se pueden tratar con reposo e ingesta de líquidos”, explica la epidemióloga.
Señala que la ciudad puede atender todos los casos y dispone del medicamento, llamado Oseltamivir, para tratar la enfermedad, el cual se suministra de manera gratuita.
En Antioquia, la secretaria de Salud, Gabriela Cano Ramírez, reportó seis casos, con la muerte de un paciente, en Santa Rosa de Osos, pero dijo que no hay reportes de más enfermos en otras localidades.
El H1N1 o Influenza A es una gripe más severa que la común. Se manifiesta con una fiebre más alta y de más difícil manejo, vomito persistente y decaimiento general.
En los lactantes es más grave: la boca se les pone morada, dejan de alimentarse o lo hacen mal, se ponen somnolientos y sufren dificultades respiratorias, hundimiento de costillas y fiebre severa, síntomas ante los cuales se les debe llevar a consulta de urgencia.
Fuente: El Colombiano