Banco de leche materna de Antioquia busca más donantes para mitigar escasez

En incubadoras, con sus pequeñas manos y diminutos pies conectados a sistemas tecnológicos, 58 recién nacidos se aferran a la vida. Están en la unidad de cuidados neonatales del Hospital General de Medellín (HGM) —unos en cuidados intensivos— porque son prematuros y llegaron a este mundo casi con menos de la mitad del peso normal o con enfermedades que ponen en riesgo su supervivencia.

Algunos, los menos graves, salen de las incubadoras por momentos para reposar en los brazos de sus madres y tomar la leche de sus pechos. Sin embargo, no todos pueden hacerlo y deben alimentarse con el líquido gota a gota por medio de sondas conectadas a sus boquitas.

Esa leche, que significa también la diferencia entre un desarrollo sano y un crecimiento con enfermedades o malnutrición, es el único alimento que les dan a todos los bebés que nacen en el HGM.

Pero tampoco todos pueden recibirlo de los senos de sus propias mamás, pues algunas son consumidoras de sustancias psicoactivas, tienen VIH, no producen leche o, inclusive, no tienen pasajes para visitar a sus pequeños hospitalizados. Estos recién nacidos cuentan con donaciones que se procesan y almacenan en un banco que hay allí, el único de Antioquia y uno de los 13 activos en el país.

Buscan frenar la escasez

No obstante, por estos días el banco apenas empieza a recuperarse, poco a poco, de una escasez que disminuyó casi en un 50% las reservas y la cantidad de leche procesada cada semana.

Según Neyla Rosa Mazo, su coordinadora, cuando están a tope con las donaciones producen entre 10 y 15 litros a la semana, pero en medio de la situación actual están llegando si acaso a 5 litros en este lapso. Si tuvieran más donantes, cuentan con la capacidad operativa de procesar hasta 25 litros.

El tema se complicó por las fiestas de fin de año y por la pandemia, pues mujeres que dieran positivo por covid-19 no podían extraerse la leche para regalarla a otros bebés, aun cuando sí podían alimentar a sus propios hijos.

Entonces, pasaron de unas 25 donantes a solo 12. Y aunque hasta el momento ningún pequeño se ha quedado sin el alimento, las alarmas se prendieron y comenzaron una campaña hace dos semanas que ha rendido algunos frutos, pues algunas mujeres se han ido sumando poco a poco.

Quienes se vinculan son madres como Ángela Arteaga, de 30 años, quien al dar a luz a su segunda hija hace dos meses, en la Clínica del Prado, se dio cuenta de que tenía sobreproducción de leche, tal como le sucedió con la primogénita, que ya va para los 4 años. Buscó en internet y encontró que en Medellín existía este banco. Decidió llamar y fue aceptada, tras una serie de exámenes y requisitos que determinaron que era apta.

En Bogotá, donde nació su primera hija, relata, no fue fácil involucrarse con este tipo de causas y hoy se siente feliz de hacerlo: “Es algo muy bonito, me siento muy orgullosa de mí, porque dono algo que bien podría botar, pero que sirve para alimentar a otros bebés que no pueden recibir el alimento de sus propias madres”.

Cada ocho días, el hospital envía 10 frascos a su casa en Laureles y, ese mismo día, ella devuelve llenos de leche congelada los 10 que le entregaron la semana anterior. También le llevan otros insumos, como guantes, tapabocas, gorros y calcomanías para rotular los envases con datos como la fecha de la extracción del líquido. Previamente, recibió asesoría sobre los protocolos para entregar el producto en buenas condiciones.

¿Cómo se procesa la leche?

El HGM tiene reservas de leche todo el año, pues cuando reciben la donación, la pasteuriza para garantizar su calidad microbiológica y nutricional. Después, puede almacenarse allí durante seis meses.

El banco cumple otra función: las mujeres que van a visitar a diario a sus hijos hospitalizados y que tienen problemas para recibir la leche directamente del pecho, pueden asistir a una sala especial donde les permiten extraerse el líquido y almacenarlo para luego darlo a sus propios bebés por medio de sondas u otros elementos especiales.

Desde hace dos meses Nicole Quero, de 22 años, ha entrado a esa sala casi todos los días, para extraerse la leche que luego le dan a su hijo Dilan, quien nació con síndrome de Down y un problema en el corazón que le impide comer con facilidad. Apenas hace poco que el bebé puede tomar directo del seno, pero por un tiempo máximo de siete minutos. Por eso ella está convencida de que si pudiera hacerlo en el futuro, sin duda donaría leche.

En ocho años que tiene este lugar, han pasado 782 mamás donantes con su misma mentalidad y ello ha permitido brindar el alimento más importante de los primeros meses de vida a unos 3.000 niños.

Por el momento, en el HGM esperan que aumenten las donantes para recuperar por lo menos las 25 que tenían antes de que comenzara la escasez.

Fuente: El Colombiano