Antioquia

Al relleno sanitario de La Pradera llegaría más basura

El relleno de La Pradera, ubicado en Donmatías, norte de Antioquia, está en alerta por la posibilidad de un incremento en el volumen que recibe de basura, ante el inminente cierre, este 31 de enero, del relleno sanitario de Bucaramanga.

Esa determinación del Juzgado 15 Administrativo de Bucaramanga sobre El Carrasco implica que el operador debe buscar alternativas para disponer los residuos de la capital del Santander y 16 municipios más de su Área Metropolitana. En una reunión sostenida entre la Anla y otros entes regionales, en octubre de 2018, la empresa EMAB S.A. E.S.P. planteó la opción de los rellenos sanitarios de Cúcuta y Medellín.

Bibiana Guerrero, superintendente delegada de Acueducto, Aseo y Alcantarillado de Superservicios, le explicó que el cierre de El Carrasco y la búsqueda de alternativas de disposición de residuos sólidos tienen consecuencias como el incremento en las tarifas para los ciudadanos de Bucaramanga, por el aumento en los costos de transporte y recolección.

Guerrero ratificó que, entre los sitios considerados están, además de Cúcuta y Medellín, municipios como San Gil y Barrancabermeja.

“Hoy tenemos una reunión en Bucaramanga para definir el paso a seguir, con el operador y los prestadores del relleno El Carrasco. De ellos es la decisión de definir cuál será ese sitio alterno”, dijo.

Los rellenos, un lío

Aún con los cuestionamientos —por sus riesgos ambientales o su limitada vida útil— los rellenos sanitarios siguen siendo la alternativa con la que cuenta el país para la disposición de residuos.

El de mayor extensión que hay en Antioquia— con 382 hectáreas— es el relleno La Pradera, en Donmatías, operado por Empresas Varias de Medellín -Emvarias- desde el 6 de junio de 2003 (ver gráfico).

35 municipios de Antioquia y el Área Metropolitana, incluido Medellín, llevan su basura cada día hasta el vaso Altair de Pradera, un espacio acondicionado que tiene una capacidad para 5,5 millones de metros cúbicos de basura. Esas son, en promedio, unas 2.217 piscinas olímpicas repletas de desechos.

Los desafíos para Pradera son varios: prolongar su funcionamiento, aún cuando al 31 de diciembre de 2018, Altair había recibido 4’242.630 toneladas de basura, de una capacidad total de 8’506.439. Su vida útil se acorta cada día, con el arribo de 3.124 toneladas, de las cuales 1.812 provienen de Medellín.

Jorge Lenin Urrego, gerente de Emvarias, puntualizó en que, de elegirse Pradera como la contingencia de El Carrasco, eso podría significar la llegada de 1.000 toneladas diarias adicionales. “De definirse así, tendríamos que acondicionar nuestra operación para que no tengamos traumatismos”.

Estábamos advertidos

Una primera alerta ya la había establecido el Departamento Nacional de Planeación, en un informe publicado en 2016. Según la dependencia, la vida útil de los rellenos sanitarios de 321 municipios se terminaría en cinco años, en medio de la urgencia de un Plan de Gestión Integral de Residuos Sólidos de orden nacional.

Según la Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios, el 53% del total de toneladas dispuestas en Colombia se concentran en Antioquia, Valle del Cauca, Atlántico y Bogotá. Y en nuestro departamento los sitios de disposición final no son pocos: la cuenta va en 69, entre rellenos, celdas transitorias y botaderos a cielo abierto.

Carlos Andrés Naranjo, subdirector de regionalizaciode Corantioquia, manifestó que como autoridad ambiental le preocupa que, de llegar residuos desde El Carrasco, podría causar una disminución de la capacidad de Pradera al incrementarse la disposición.

Por eso, garantizar la vida útil del relleno, enfatizó Lenin Urrego, es una de las prioridades: “A mediados de año radicaremos una modificación de licencia ante Corantioquia para operar el vaso Piñuela, que nos daría otros 7 años de vida útil”, de acuerdo con la capacidad y el volumen de residuos.

Diana Henao, Jefe de Ordenamiento Territorial de Cornare, añadió que están trabajando porque los municipios de su zona de influencia (entre los que figuran Rionegro y El Retiro) creen su propio relleno y disminuyan el porcentaje de residuos. “No podemos seguir enterrando toda la basura, será insostenible”, concluye.

Para Lenin Urrego, el debate es claro: en lugar de crear rellenos, hay que transitar hacia tecnologías de aprovechamiento. Que la basura, a largo plazo, pueda convertirse en energía o biodiésel.

En los próximos 70 años, la zona central de Antioquia producirá más de 80 millones de toneladas de residuos. De no buscar otras alternativas, ¿cuántos rellenos se necesitarán? ¿En dónde va a caber tanta basura?

Fuente: El Colombiano